Seguro que has escuchado o leído que los primeros años de vida son los más productivos para aprender un segundo idioma, ¿verdad?
Pero ¿sabes realmente por qué esto es así?
Te mostramos cómo la plasticidad cerebral del niño se retroalimenta con el aprendizaje del inglés.
¿Nos acompañas?
¿Qué es la plasticidad del cerebro?
La neuroplasticidad hace referencia a la capacidad del cerebro y el sistema nervioso para adaptarse a los cambios. En otras palabras, es el modo en el que el cerebro se organiza una y otra vez a partir de los estímulos que recibe del exterior.
Las neuronas se conectan entre sí cuando intercambian información. Si este proceso se repite con frecuencia en el tiempo, comienzan a cohesionarse y a aproximarse a otras neuronas con las que conectar. El cerebro se fortalece y adquiere un mejor tono, logrando incluso reparar lesiones cerebrales.
Hasta los 6 años de edad, el niño se halla en un período crítico, ya que la plasticidad cerebral es inmensa: su cerebro es como un libro en blanco receptivo al aprendizaje. Transcurrida esta etapa, el cerebro muestra mayores resistencias para asimilar nuevo conocimiento. Es como escribir en los márgenes.
¿Cómo aprovechar esta plasticidad cerebral para aprender inglés?
¿Sabes que los niños multilingües tienen un mejor rendimiento intelectual?
Al estimular las fibras nerviosas del hemisferio cerebral izquierdo, involucrado en el aprendizaje escrito, gozan de una mayor capacidad de atención, concentración, memoria y agilidad mental. El aprendizaje se produce con naturalidad y se logra un acento más original, menos españolizado.
Ahora ya sabes que propiciando el multilingüismo de tu hijo estarás ayudándole a desarrollar mayores habilidades cognitivas y de relación social. Conseguirlo es sencillo en la Academia Met de Oliva. Mediante el juego, trabajan distintas destrezas en un mismo curso, apoyados en grupos reducidos para que el profesor pueda dar respuesta a las necesidades específicas de cada alumno.







